Fundación Jóvenes por los Derechos Humanos
Otra vez el Ejército de Alejito movilizó corazones y pidió por la masiva donación de médula en el Congreso nacional y la Fundación Jóvenes por los Derechos Humanos estuvo presente.

Eran dos los objetivos que El Ejército de Alejito se propuso para la jornada del 29 de marzo en las puertas del Congreso Nacional. Por un lado, que todos los argentinos se inscriban como donantes de médula ósea; por el otro, que haya en el país un laboratorio de alta complejidad para la tipificación genética de las muestras, que hoy por hoy demora entre 8 meses y un año para confirmar si una persona está en condiciones de donar o no.

También tuvimos un agradable encuentro en el partido de Esteban Echeverría junto a más de 60 chicos de diferentes edades y capacidades en la Colonia AOT, quienes se sumaron con gran alegría al área de deporte y salud de la Fundación.

Y así ocurrió. Una movida pacífica, con mucho piberío y la presencia de muchísimos vecinos de zona oeste que se acercaron a la Plaza de los Dos Congresos para elevar su voz y respaldar el pedido de una mamá que perdió a su hijo el año pasado. Alejo Trani peleó casi la mitad de su corta vida contra la leucemia y, como no pudo conseguir un donante, perdió esa batalla. Aunque como contó Gabriela Peirano ayer, en realidad “armó sus valijas y se fue a jugar al arco iris”, ese que, vaya milagro, con la caída del sol se dio una vuelta por allí.

También hubo payamédicos, que le dieron color y sonrisas a la tarde, y se sumaron pacientes y familiares de personas que sufren distintas enfermedades y patologías. De la región, la presencia institucional que se registró fue la del concejal de Ituzaingó Juan Carlos Romieux y su esposa Gloria Caviglia. Pero quizá lo más novedoso de la jornada fue la gran cantidad de chicos y chicas que, acompañados de sus padres, también gritaron “doná médula”.

La situación en Argentina

Cada año a cientos de personas se les diagnostican enfermedades hematológicas que pueden ser tratadas con un trasplante de médula (con donante vivo), pero sólo entre un 25 y un 30 por ciento encuentra un donante compatible en su grupo familiar.

Por eso es necesario que la mayor cantidad de personas posibles se inscriban como donantes voluntarios en el Registro Nacional de Donantes de Células Progenitoras Hematopoyéticas (CPH) del Incucai, para lo cual hay que ceder una unidad de sangre para realizar el análisis del código genético del donante, que permitirá evaluar la compatibilidad con los posibles receptores.

Pero en Argentina no hay un laboratorio de alta complejidad para la realización de ese análisis genético, denominado “tipificación de marcadores genéticos ABO-HLA”.

“Después de lo que pasé, me enteré de que hay más de 90.000 personas que expresaron su voluntad de ser donantes y no aparecen en el Registro porque el estudio de tipificación de células madre lleva varias etapas y la última se hace en Estados Unidos porque acá no hay un laboratorio de alta complejidad”, dijo.

La mujer explicó que hay varios proyectos presentados en el Congreso para la construcción de ese laboratorio, que tiene un costo de dos millones de dólares y que permitiría “poner al día” al Registro, incorporando a esas personas cuyas muestras aún no fueron procesadas.

“A mí me deben la vida de mi ángel, porque nunca voy a poder saber si en esos 90.000 no estaba su alma gemela”, sentenció.

 

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